«Conocer el amor de
Cristo» 1 Corintios 3:9; 1Timoteo 1:14;
Romanos 5:8
En el versículo 17 Pablo habla de ser «arraigados y cimentados
en amor» Nosotros somos labranza de Dios y edificio de Dios. Como
labranza de Dios, necesitamos ser arraigados y crecer; como edificio de Dios,
necesitamos ser cimentados y edificados. Por tanto, Pablo tenía en mente los
asuntos de vida y edificación.
Cuando Pablo dice que hemos sido arraigados y cimentados, indica que la
vida y edificación son el objeto de nuestro conocimiento de Cristo. Debido a
que vivenciamos el hecho que Cristo hizo su hogar en nuestros corazones y somos
capaces de comprender las dimensiones de Cristo y conocer su amor, que excede a
todo conocimiento, es imprescindible que tengamos tanto la vida como la
edificación en nosotros. Todas las vivencias que tenemos de Cristo deben
conducir a este objetivo, que se convierte en el objetivo de vida o visión a
cumplirse en cada hijo de Dios.
Pablo dice específicamente que somos arraigados y cimentados en amor.
Para experimentar a Cristo necesitamos fe y amor. La fe nos capacita para
conocer a Cristo, el amor nos capacita para disfrutarlo. Ni la fe ni el amor
son nuestros; son de Él. Su fe viene a ser la fe con la cual creemos en Él, y
su amor viene a ser el amor con el cual lo amamos, pues ha sido derramado en
nuestros corazones por su Espíritu.
El amor en que somos arraigados y cimentados es el amor divino, «ágape»,
que conocemos y vivenciamos de manera práctica. Con ese amor, amamos al Señor y
con ese mismo amor, nos amamos unos a otros. En ese amor, crecemos en vida y
somos edificados en vida, ya que no es un simple sentimentalismo sino el fruto
espiritual de su naturaleza divina impartida a nosotros.
El pensamiento de Pablo con respecto a la relación que existe entre el
conocimiento de Cristo, los aspectos de la vida y la edificación, ciertamente
es bastante profundo. Cuanto más somos arraigados, más crecemos. Mientras más
profundizamos en el conocimiento y experiencia de vida en Cristo, mayor será
nuestro crecimiento en la verdad de Cristo. La firmeza de un árbol está en
relación a la profundidad de sus raíces, de igual forma la altura de un
edificio es proporcional a la solidez de su fundamento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario