domingo, 8 de diciembre de 2019



       «Conocer el amor de Cristo»   1 Corintios 3:9; 1Timoteo 1:14; Romanos 5:8

En el versículo 17 Pablo habla de ser «arraigados y cimentados en amor»  Nosotros somos labranza de Dios y edificio de Dios. Como labranza de Dios, necesitamos ser arraigados y crecer; como edificio de Dios, necesitamos ser cimentados y edificados. Por tanto, Pablo tenía en mente los asuntos de vida y edificación. 
Cuando Pablo dice que hemos sido arraigados y cimentados, indica que la vida y edificación son el objeto de nuestro conocimiento de Cristo. Debido a que vivenciamos el hecho que Cristo hizo su hogar en nuestros corazones y somos capaces de comprender las dimensiones de Cristo y conocer su amor, que excede a todo conocimiento, es imprescindible que tengamos tanto la vida como la edificación en nosotros. Todas las vivencias que tenemos de Cristo deben conducir a este objetivo, que se convierte en el objetivo de vida o visión a cumplirse en cada hijo de Dios.
Pablo dice específicamente que somos arraigados y cimentados en amor. Para experimentar a Cristo necesitamos fe y amor. La fe nos capacita para conocer a Cristo, el amor nos capacita para disfrutarlo. Ni la fe ni el amor son nuestros; son de Él. Su fe viene a ser la fe con la cual creemos en Él, y su amor viene a ser el amor con el cual lo amamos, pues ha sido derramado en nuestros corazones por su Espíritu.
El amor en que somos arraigados y cimentados es el amor divino, «ágape», que conocemos y vivenciamos de manera práctica. Con ese amor, amamos al Señor y con ese mismo amor, nos amamos unos a otros. En ese amor, crecemos en vida y somos edificados en vida, ya que no es un simple sentimentalismo sino el fruto espiritual de su naturaleza divina impartida a nosotros. 
El pensamiento de Pablo con respecto a la relación que existe entre el conocimiento de Cristo, los aspectos de la vida y la edificación, ciertamente es bastante profundo. Cuanto más somos arraigados, más crecemos. Mientras más profundizamos en el conocimiento y experiencia de vida en Cristo, mayor será nuestro crecimiento en la verdad de Cristo. La firmeza de un árbol está en relación a la profundidad de sus raíces, de igual forma la altura de un edificio es proporcional a la solidez de su fundamento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario